jueves, 24 de enero de 2013

Tiene miedo de mirarte…





Escucha tus palabras y sabe que no mientes pero ya no puede creerlas.
¿Por qué?
Tiene miedo de mirarte porque sabe que si te mira comenzará a creer una fantasía, creerá en tus palabras.
Tiene miedo porque confiar en ti es caer; caer en la vulnerabilidad, en la ilusión de abrir las ventanas, que debieron permanecer cerradas, y observar un interior que no fue hecho para ella. Un interior que siempre se ha negado a ver y, sin embargo, cayó con gusto, pero al asomarse a ese mundo nuevo, la ventana se cerró violentamente.
El piso firme se manchó rápidamente con el purpúreo  encuentro con la realidad… su rostro sigue goteando y no se atreve a levantar la cara.
Hoy cierro mi ventana desde donde la veo, desde la salvedad de mi puesto en el que sé y puedo decir que no quiere mirarte porque conoce el poder de tus letras, de tus ojos… de ti. ¿Cómo culpar su miedo? En la vulnerabilidad es donde se es más frágil y donde todo se rompe con facilidad.
Hoy es el cuarto día y mientras espío, desde mi ventana entreabierta, la veo ahí… su rostro, su mirada sigue clavada en ese piso firme cual si deseara anclarse en él para siempre… casi puedo leer sus pensamientos… “Volar no es para mí”.

jueves, 13 de diciembre de 2012

Me con-formo…



Seis treinta de la mañana. No he perdido la costumbre de abrir los ojos a esta hora.
Sin embargo, el ímpetu de escribir no se suscitó cuando los primeros rayos del día se hacían presentes a través de las cortinas. No.
Los primeros minutos de la madrugada me impulsaron a escribir aquello que no puedo dejar de gritar en unas hojas olvidadas.

Un simple deseo. Un deseo de ti.

En efecto, hoy sólo deseo una cosa:

Tu voz en mi oído, tu presencia en mis sabanas, tu aliento recorriendo mi espalda…
Tu recuerdo dormido en mi memoria, renaciendo en este despertar.

Me conformo con saberte menos distante,
me conformo con la memoria de mi cuerpo que se niega a soltarse de ti,
me conformo con estas cenizas que arden en mi pecho y
la pluma en mi mano que no puede más que emular una sombra de tu recuerdo,
de tu sonrisa,
de tu piel…
una sombra inútil, un reflejo distante sobre el agua.

Y a pesar de ello,
me con-formo con el saber el sabor de tus labios,
aquel que he buscado en otras bocas y
que sólo dejaron tras de sí el amargor de una creencia.

Me con-formo con el morir en tu recuerdo y
me con-formo con renacer entre tus sábanas…
prenderme a tu pecho como un fantasma y
saberte junto a mí, aunque ya no estés conmigo.

En fin…
me con-formo con perderme en el recuerdo de ese pequeño instante
en el que fuiste eternidad y  fuimos infinito.



Una Sibila.
Velézquez


miércoles, 7 de noviembre de 2012

“Detente sombra de mi bien esquivo...



Hoy me hizo particular sentido este Tren Nocturno que no deja de andar…

Terminar la función de hoy, escuchar el estruendo de los aplausos y sentir el calor de más de 30 corazones que vivieron este momento con nosotros fue maravilloso; sin embargo, entre piernas… al terminar de agradecer tanto cariño no pude más que llorar.

Hoy me hizo particular y violento sentido.

Una obra que, desde que la leí, me dijo más de lo que cualquiera puede imaginar y que cada función no dejé que me afectara:

“Eso no es ‘profesional’”

Y hoy ver a quien te fue tan cercano, con quien compartiste tantos de nuestros más profundos secretos provocó lo que siempre… cada función, quise evitar.

Me condujo directamente a nuestro pasado, a nuestra complicidad, a nuestro amor que el tiempo va borrando como se borran las huellas en la arena del desierto.

Hoy, más que nunca deseé que fueras ,tú, Stephanie, mi Stephanie. Hoy, más que nunca dije ese monólogo pensando en aquel momento en que “besé cada parte de tu cuerpo”, recordé como “ese hermoso cuerpo estaba dispuesto a los inventos” y cómo fue que tantas veces te dije que era feliz… que me “hacías completamente feliz y no hay un sólo momento en el que pueda arrepentirme de ello”.

Vi y sentí las lágrimas verdaderas de una Stephanie en el escenario, pero supe que no eran suyas, que no eran reales y no eran por mí; y a pesar de ello, vi en esa actriz tu rostro y tus lágrimas y tu lamento al saber que nuestra historia debía terminar a pesar nuestro. Hubiera querido detener el tiempo y seguir observándote y poder gritar a los cuatro vientos cuánto y cómo te amé y me amaste… pero no pude: “La función debe continuar”.

Esperé el pie para voltear y sentir a la actriz decir sus textos… En ese instante, Sor Juana se hizo presente para hacerme recordar cuánto deseo tenerte junto a mí:

“Detente sombra de mi bien esquivo,
Imagen del hechizo que más quiero…”

Te escuché… eras tú, era tu voz pidiéndome esperar. Fuiste tú quien me decía: “Mírame, Claudia… mira cuánto he crecido. Hoy vengo por ti… ‘Sé que no puedo vivir más que en este mundo, pero quiero vivirlo contigo’… Quédate.”

Terminó la ficción. Escuché el aplauso del público. Contuve el llanto que quiso hacerse presente  todo el tiempo y que no dejé escapar. Agradecí con una sonrisa complacida… y nadie supo lo que se derrumbaba en mi interior. Salí a esconderme entre piernas y las lágrimas no dejaban de salir… En esa hora y media fuiste tú y sólo tú, conmigo “en un instante irrepetible…único” que se quedó grabado en lo más profundo de mi ser.

Sigues en mí y sigo esperando que suceda el milagro de ver tus ojos otra vez y saber que hay un Tren Nocturno a Georgia que nos espera en el andén 21… No importa que sólo sea una ficción.


domingo, 7 de octubre de 2012

Buenos días mundo... buen día Teatro...



Ayer llegué mueeeeeeerta de cansancio... Esto de no tener un ratito libre pa'mí es rarísimo.

En fin. Llegué a casa a las 6. Comí, tomé agua de limón y dije: "Tengo frío... me acuesto un rato a dormir"... Dormí... Desperté a las 5 de la mañana con cara de muerto fresco... me acosté un rato más y ahora estoy casi lista para otro día maratónico...

Mañana... no a la escuela :'( sino a arreglar asunt
os burocráticos en mi trabajo.

La vida es difícil... pero me consuela ver lo que he logrado hasta ahora en el teatro: Aprender que falta mucho por aprender y que a mi lado tengo un grupo de locos acompañantes que, de una u otra manera, están conmigo ayudándome a seguir creciendo junto a ellos :D

Buenos días mundo, buen día Teatro :)

domingo, 16 de septiembre de 2012

Esperanza poética... sin Fe



Llovía… sólo llovía. 

Desde el tapanco que está fuera de la habitación veía las gotas de agua.

Caían con ese inconfundible tap, tap, tip, tap… sobre el acrílico que cubre el tapanco. 

Vi cómo el sol se ocultaba tras una nube  que, a su vez, magnificaba los edificios de Santa Fe.

Desde ese tapanco vi la avenida; una llamada de los poetas… aquellos a quien nadie conoce por aquí.

Recordé esas veces que pasamos por la avenida y las veces que juramos… ¿Qué juramos?

La lluvia inclemente, con su incansable tap, tap, tip, tap también se llevó ese juramento.

Un café… sólo tomando café.

Desde el tapanco tomando café mientras la lluvia cubre la civilización y yo… en el campo.

Cayeron los rayos, callaron las voces… enmudecidas por el tap, tap, tip, tap sobre el acrílico y Santa Fe.

Vi marcharse… ésa… mi fe. Fe atravesada por los poetas…aquella a quien ya nadie conoce por aquí.

Recé por ayeres y presentes… aquellos que la Santa nos vio jurar y donde vio también un “no será”.

La primera vez, yo, con diecinueve esperanzas… la segunda, tú, con diecinueve anhelos.

Una lluvia, un café, una esperanza poética y sin fe…


miércoles, 4 de julio de 2012

Agua y sal...


…y ella levantó el rostro mientras las gotas de agua de la regadera fluían con poca fuerza. El agua se había terminado, como su esperanza. ¿Qué deseaba?, sólo un mensaje… un mensaje que le devolviera el ánimo para luchar por ese amor perdido.

El amor juvenil la había abandonado y parecería que no iba a regresar.

-“¿Entonces eso significa que ya nunca más?, ¿te estás despidiendo definitivamente de mí?”, preguntó.

Esperó en vano una respuesta y ésta no llegó. Ésa era y ésa fue la respuesta… una ausencia que se prolongaría indefinidamente.

Caminó a la regadera que lavaría sus esperanzas cuando el agua se terminó. Fue una ironía más en el transcurso de la mañana. Ella veía una película romántica con el clásico final feliz mientras recibía el último mensaje de quien amó profundamente por cuatro años. Ahora el agua caía débilmente y ya no podía cubrir sus lágrimas saladas que bañaron su rostro quitando la acidez del jabón y cubriéndolo de sal para quemar sus heridas.

Finalmente, después de varios minutos ante el insipiente chorro de agua fría, terminó de quitar el jabón y la sal de su cuerpo… el agua seguía corriendo con debilidad. Apenas un hilo que se deslizaba por su mano y rogó por un instante que ese hilo fuera eterno, pero no fue así.

Se fue definitivamente y ella debía aceptar su destino. No había un porqué, ya no había por qué esperar y mucho menos desear que llegara un milagro. El milagro de sostener su mano, ver sus ojos, sentir su aroma y su cuerpo.

Todo terminó… un ciclo se cierra penosamente bajo el agua y la sal…